La leyenda tiene su origen cuando el
Marqués de Linares compró, gracias a la fortuna conseguida por su familia en
Cuba, varios terrenos al
Ayuntamiento de Madrid. En esos solares construyó el magnífico y ostentoso
Palacio de Linares que tardó unos
veinte años en finalizarse.
La tragedia empezó a tomar cuerpo tras contraer matrimonio con
Raimunda de Osorio, tomada por muchos como la humilde hija de una cigarrera -aunque la realidad es que la "humilde cigarrera" estaba emparentada con los
Marqueses de Torrevieja- siendo la comidilla del
Madrid de la
I República. Para añadir leña al fuego se corrió el rumor, agarraos que vienen curvas, de que la mujer del marqués era en realidad su hermana, fruto de la relación extramatrimonial de su padre con la cigarrera.
Se cuenta que al conocer la verdad cayeron en desgracia y solo pudieron seguir viviendo juntos, en estricta castidad, gracias a una bula papal. El problema fue que
Raimunda de Osorio se había quedado embarazada de una niña antes de saber que era hermanastra de su marido...

La leyenda prosigue con la niña siendo entregada a un orfanato, tatuada por su madre para que algún día pudiera reclamar su fortuna. Este hecho originó una amplia variedad de historias, que si la niña no llegó a nacer, que murió en la adolescencia e incluso que se vengó de sus padres.
Lo cierto es que este culebrón ha dado mucho juego durante un siglo, y el miedo que ha causado en sus habitantes ha fomentado la leyenda. Por ahí se dice que han aparecido los fantasmas de los marqueses, de su hija y hasta la hija de esta. A todo esto hay que añadir la mala suerte que ha dado a sus distintos propietarios (el empresario
Emiliano Revilla por ejemplo) lo que ha terminado por convertir la
Casa de América en sitio de culto para los aficionados de lo paranormal.
Desde hace un par de años se realizan visitas guiadas a este emblemático lugar los
sábados y domingos a las 11:00, 12:00 y 13:00 por un precio de
7 euros